Nadie me habló de las etapas de mi perrito. Ojalá alguien lo hubiera hecho.

Aunque así tenía que vivirlo para escribirlo.



En lo personal, no fui la mejor conociendo los ciclos de los perritos hasta después de los 3 o 4 años de convivir con Max y darme cuenta de cómo su energía había ido cambiando. Ahora tiene 7 años, y vaya que he podido ver la diferencia al mirar atrás, ver cómo era antes y verlo ahora. Creo que he tenido el tiempo suficiente como para hacer un review del producto, jajaja.

Ahora que soy más consciente del cambio en cada una de sus etapas, sus energías y sus necesidades, me doy cuenta del comportamiento de las personas al ir a los trails, caminar en la calle de ese apuro constante con sus perritos que me hace pensar lo mucho que nos hace falta educarnos antes de tener un perrito, o al menos tomarnos el tiempo de hacerlo después de tenerlos, y lo reconozco porque yo también estuve ahí.

Muchas compramos o adoptamos a un perrito sin siquiera saber qué raza es, cómo es su energía, cuáles son sus necesidades, para así tener una idea de si nuestra rutina haría un buen match con ese perrito que estamos buscando. Me incluyo en este paquete: yo no hice la investigación correspondiente, lo fui aprendiendo en el camino con Max y con algunos videos de YouTube que busqué cuando no sabía qué hacer.

Tener un perrito no es solo un peluchito hermoso, peludo y esponjoso que tienes por lo cuchi que se ve en esa presentación miniatura que a todas nos derrite el corazón. Tener un perrito es una responsabilidad para la que a veces no estamos preparadas.

Te voy a contar sobre sus etapas. Seguramente vas a identificar con facilidad en cuál estás. Si es así, cuéntame en los comentarios.


La etapa Puppy: los peludos más adorables

Esta etapa es la más adorable, pero también la que más te puede mover cositas internas, porque todo es nuevo con él.

De 0 a 2 meses los cachorros dependen totalmente de su mami, si tuvieron la oportunidad de estar el tiempo suficiente con ella. Dependen de su lechita, de su calorcito, de su contacto. Mami les enseña los límites, los juegos, la comunicación canina y el control de mordidas. Es un descubrimiento del mundo. Son unos bebés.

Normalmente podemos llevarlos a casa después de los 2 meses, y ahí empieza un mundo nuevo. Es una etapa en la que aprenden comandos nuevos, personas nuevas, a socializar, a entender la rutina, la nueva casa, los sonidos, subir al carro. En estos meses duermen mucho y su ciclo es repetitivo: dormir, hacer pipí, jugar, comer, hacer sus necesidades, jugar, pipí otra vez y volver a dormir. Esto se repite una y otra vez durante el día, y en realidad durante toda su vida.

De 4 a 6 meses ya hay confianza contigo, ya se sienten cómodos en su entorno y son unos pros en las rutinas. Aquí empieza una etapa más explorativa, con mucha mordida, mucha curiosidad, juego, energía a tope y una necesidad real de estructura.

También es el momento del cambio de dientes, de los shark teeth a unos dientes más maduros. Esta etapa puede ser intensa. Muchos perritos muerden manos, ropa, muebles, correas, zapatos, no porque sean malos, sino porque están cambiando dientes y explorando el mundo con la boca. Igual que los bebés cuando empiezan a gatear y se llevan todo a la boca, o cuando les van a salir los dientes y muerden todo porque les pican las encías. En el caso de los perritos no lloran ni les da fiebre, pero transitan por esa misma etapa de mudar dientes y esa necesidad de morder para saciar esa piquiña.

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De los 6 meses a los 2 años: el adolescente

Aquí me voy a extender un poco más, porque esta etapa es crítica. Si estás en ella, déjame adelantarme para decirte algo: no te des por vencida. Sigue con tu perrito contra viento y marea. Te lo juro, vale cada tremendura. Y cuando salgas de esta etapa y mires hacia atrás, vas a decir “uff, sobreviví la más difícil, pero valió cada día.”

Te digo esto porque aquí es donde la mayoría de las personas abandonan a sus perritos, por no entender su cambio hormonal, su eufórica energía y su descontrol emocional. Tu perrito está pasando por un proceso en su cuerpo que él mismo no entiende, y lo que menos necesita son regaños o castigos. Lo que más necesita es tu paciencia, tu comprensión y tu guía.

En esta etapa muchas dicen: “¿Qué le pasó a mi cachorro? Antes me hacía caso y ahora parece que se le olvidó todo.” Y sí, sí lo sabe, pero todavía no puede sostenerlo con tanta emoción atrapada en el cuerpo. Su cerebro está cambiando, sus hormonas también, y empieza a tener más independencia.

Puedes notar más impulsividad, saltos encima de la gente, emoción intensa al ver a otros perros o personas, distracción, menos autocontrol y momentos de sensibilidad o miedo a cosas nuevas. Es frustrante, lo sé. Pero es exactamente lo que tiene que pasar.

¿Te ha pasado que tu perrito te salta para quitarte la cuerda? ¿O has visto a perritos morder la cuerda como si se la quisieran quitar a sus humanos? No es rebeldía. Es que una caminata no es suficiente. Ni siquiera corren, ni siquiera lo hacen divertido. Para ellos eso es absolutamente aburrido. Ellos quieren acción, quieren correr, quieren diversión, y necesitan quemar energía. De lo contrario se frustran y empiezan a morder cosas que no deberían. No hay nada malo en tu perrito, es cuestión de entender su energía y sus necesidades.

Esto me pasó con Max en esta etapa. No entendía por qué quería morder la cuerda en medio de la caminata aburrida que hacíamos a diario. Ahora, cuando veo esa actitud en otros perritos, entiendo de inmediato lo que necesitan: correr, liberar esa energía. Eso era exactamente lo que necesitaba Max.

Así que si ya pasaste por esto y seguiste con tu perrito, te felicito, hermana. Eres una valiente. Y si estás atravesando esta etapa ahora mismo, por favor continúa. Respira y mira esos ojitos brillosos y deseosos de tu atención, y encontrarás amor y comprensión. Recuerda que es un adolescente.

Ahora, ¿qué puedes hacer con toda esa energía? Reprimirlo, castigarlo, regañarlo o encerrarlo en el crate obligado no sirve de nada. Te aseguro que no es la salida amorosa que necesitan. Eso no fortalece el vínculo, lo rompe.

Uno de mis errores fue exactamente ese: encerraba a Max en el crate cuando tenía mucha energía. Él solo quería jugar, no pedía otra cosa, y mi impaciencia, mi incomprensión y mi “no tengo tiempo” me llevaban a encerrarlo. ¿Qué encontré ahí? Un adolescente frustrado y una relación rota. Es una de las cosas de las que no me siento nada orgullosa.

Lo que sí fortalece el vínculo es llevarlo a nadar, al lago, a la playa, a la piscina, lo que tengas cerca, si es que le gusta el agua. Llevarlo al parque a jugar juntos a la pelota, no para que juegue con otros perros mientras tú estás sentada scroleando el teléfono, eso tampoco fortalece el vínculo. Correr juntos es ideal en esta etapa porque tiene toda la energía, aunque sin excederte: haz pausas y llévalo por la sombra si la temperatura está por encima de los 70 °F, ellos se sofocan más rápido que tú con todos esos pelos encima. Cuando puedas, llévalos a diferentes senderos para que explore lugares nuevos y no se aburra recorriendo siempre el mismo. Y déjalo olfatear. Esa es su manera de explorar el mundo desde que nació, le ayuda a estimular el cerebro y a quemar energía al procesar toda esa información nueva.

Y aquí es donde tiene todo el sentido hablar de razas, porque no todas tienen la misma energía ni las mismas necesidades. Digamos que eres maratonista y amas a los Pugs y te lo quieres llevar a entrenar contigo. Ese Pug no va a rendir mucho tiempo: sus patitas cortas y su energía llegan hasta cierta distancia, porque no fueron hechos para eso. Los Pugs fueron criados como perros falderos de los emperadores chinos, vivían en palacios con su propio personal de seguridad, valorados por su apariencia arrugada y su temperamento juguetón. Nacieron para la realeza y para disfrutar sin mucho esfuerzo, no para sufrir corriendo sin sentido. Toda una falta de glamour. Y si los fuerzas, los estás fatigando sin darte cuenta.

Ni siquiera un Golden Retriever te va a aguantar mucho tiempo corriendo, porque su naturaleza es la caza: ir a traerte ese pato que acabas de cazar, esa media o pantufla olvidada en el closet, o ese pañito de cocina que se siente solo y abandonado. Tienen energía, pero es una energía limitada. Si eres maratonista, quizás un Border Collie sea mejor compañero de entrenamiento, porque fueron creados para el pastoreo intensivo y demandan estimulación constante. Aunque yo igual diría que las pausas son importantes, la idea es acompañarse y disfrutar, no lesionarlo. Recuerda que él no se inscribió a una maratón. Tú lo hiciste.

¿Te recuerdas de ti en la adolescencia? Querías hacer de todo, salir con amigas, ir a fiestas, conocer personas nuevas, ir a tu deporte favorito, y parecía que podías hacer todo en un día sin que se te acabara la batería. Lo sabías todo, por eso no hacías caso a los comandos de mamá o papá. Todo te fastidiaba. Eras más independiente. Eso mismo es lo que vive tu perrito de los 6 meses a los 2 años.

Así que paciencia y amor. Si quisiste un perrito, comprométete con él en todo momento. Guíalo con amor, con repetición, hazlo divertido. Ese es el ingrediente secreto y fundamental en esta fórmula.


Por hoy lo dejo hasta aquí. El domingo te cuento qué pasa cuando por fin empieza a calmarse, y lo que significa verlo llegar a los 7 años con pelitos blancos en los ojos. Nos vemos aquí.


Gracias por llegar hasta aquí. Por darte este espacio para leer, sentir y conectar.

Cuentanos en comentarios en que etapa estas con tu perrito? si algo de esto resonó contigo o si quieres compartir una toma de conciencia, amare leerte.

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Con amor Mafer AP.

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