Nadie me habló de las etapas de mi perrito.
Parte 2: el adulto y el senior
El jueves te prometí que hoy venía la segunda parte. Y Aquí esta.
Si no leíste la Parte 1, te la dejo en el link al final. Ahí cuento todo sobre el cachorro y el adolescente, la etapa más difícil y la más abandonada. Hoy continuamos desde donde lo dejamos.
De los 2 a los 4 años: empieza la etapa adulta
Aquí no es que mágicamente desaparece esa energía desbordada del adolescente y se vuelven unos adultos responsables y serios. Pero sí empiezan a tener una estabilidad emocional. Su cuerpo y sus hormonas se regulan, esa euforia se calma un poco. Igual van a querer seguir jugando y divirtiéndose. Ten en cuenta que son niños, no importa la edad que tengan. Pero empiezan a recordar los comandos que alguna vez alguien les enseñó, jajaja.
Para todos los perritos es diferente. Las razas grandes suelen tardar un poco más en alcanzar la madurez, a diferencia de las razas pequeñas, que logran madurar más temprano.
En esta etapa se consolida mucho su personalidad, su seguridad y su forma de relacionarse con el mundo. Empiezan a calmarse con más facilidad, a sostener la atención por más tiempo, a tolerar mejor la frustración. La conexión en los paseos mejora, la regulación emocional también. Es como la primavera y el otoño, son temporadas de transición en que los días fríos se mezclan con días cálidos, el clima va cambiando para salir de una temporada y entrar a otra. Tu perrito está saliendo de su adolescencia para entrar a su adultez, y el ritmo se va mezclando de vez en cuando hasta encontrar esa armonía nueva. Las edades son una guía, no una regla. Cada perrito tiene su propio tiempo.
Esta etapa la empecé a vivir con más presencia. Max ha sido mi maestro desde el día uno sin saberlo. Ha sido muy paciente conmigo, pero también me ha puesto en mi lugar, sea con una mirada o con un ladrido. Él me devuelve al presente, a enfocarme, a prestar atención. En esta etapa consolidamos los horarios y las rutinas: la hora de comer, las horas de siesta, las salidas al parque. Eso nos ayudó a mantener estructura en nuestro día a día.
Fue la etapa en que empezamos a fortalecer muchísimo más nuestra relación. Después de más de dos años cuidando de un cachorro, es inevitable que se vuelva parte de tu vida. Se vuelve tu mejor compañía, tu protector, tu psicólogo de confianza y compañero de aventuras. Si te permites abrir el corazón, empiezas a verlo diferente. Y ya no hay vuelta atrás.
De los 4 a los 6 años: la etapa adulta de verdad
Esta etapa es más tranquila. Cada año van extendiendo sus horas de siesta, pueden dormir entre 4 y 6 horas en el día. Si trabajas desde casa, sabrás exactamente de lo que hablo. Tienes más tiempo de enfocarte en tus cosas sin que te estén llamando a cada rato: “mami quiero jugar”, “mami quiero ir al baño”, “mami me falta aguita”, jaja.
Al pasar de los años empiezas a notar cómo su energía va disminuyendo. Eso lo empecé a notar en Max justo antes de cumplir sus 5 años, y cada año que pasa se hace más evidente. Pero ellos siguen queriendo salir, socializar, oler, explorar. Son adultos, no aburridos. Los aburridos somos nosotros, que siempre queremos estar tranquilos, sentados, sin movernos mucho. A veces nos tomamos la vida muy en serio y olvidamos disfrutar como ellos saben hacerlo.
Después de sus 5 años Max dormía más, las idas al parque se volvieron más cortas. A veces quería dar paseos largos, otros días no quería caminar mucho, solo ir a hacer lo que necesitaba y echarse frente al lago. Eso de echarse frente al lago empezó a sus 6 años. Él mismo creó esa rutina sin avisarme. Quería echarse a disfrutar de la brisa, de los atardeceres, de los pajaritos, de los peces que de pronto saltan en el agua. Solo observaba todo a su alrededor, solo disfrutaba. Así que lo acompaño, así como él lo hace conmigo. Y la verdad le agradezco haber creado esa rutina. Fue y ha sido un momento de desconectarme de todo para conectar conmigo, con él, con la tierra, con el presente. Creó algo que no sabía que necesitaba. Ellos definitivamente saben lo que necesitamos antes de que lo sepamos nosotras.
¿Te ha pasado algo así con tu perrito? ¿Te ha hecho una invitación o creado una rutina que con el tiempo agradeces tener?
A estas alturas, Max es el jefe cuando es la hora del paseo. A veces le insisto en caminar un poco antes de sentarnos frente al lago, a veces definitivamente no quiere caminar, otras veces acepta y se dispone a oler todo lo que necesite oler. Algunos días tiene más ritmo y quiere correr, otros días va despacio y a su tiempo. Él marca el paso. Por supuesto que hay días en que no podemos estar tanto tiempo, entonces procuro hacer espacio para no apurarlo y que no me regañe, jaja.
Los 7 años en adelante: el senior
Ahora que cumplió 7, empieza una nueva etapa. Y con ella, otros cuidados.
No es que ya sea un viejito, pero sus ojitos con pelitos blancos lo delatan. El paso es más lento. Es más de disfrutar el presente que de ir apurado a lo que viene después. Ahora procuramos cargarlo al bajarlo del carro para proteger sus articulaciones y sus caderas, mejorar su alimentación con suplementos, no apurarlo al salir, ir más despacio con todo. Esto también nos enseña a nosotros: bajar las revoluciones, tener paciencia, ser amables en esta nueva etapa juntos.
Aunque su ritmo ya no es el del adolescente, él sigue amando ir al parque. Cuando escucha “vamos?” todavía se levanta de un salto. Sigue necesitando quemar energía, sigue necesitando explorar, pero no todos los días ni de la misma manera. Si un día tuvo una caminata en un lugar nuevo, el traslado en el carro y un rato en el lago, eso es suficiente para que al día siguiente descanse todo el día. Y al siguiente ya está listo para otra aventura.
Esta etapa de los 7 apenas empieza para nosotros, pero sé que será tan bonita como todas las anteriores. Ya les iré contando qué otros cambios voy notando en esta etapa senior de Maxito.
Para cerrar
Las etapas de vida de los perritos y las nuestras se parecen más de lo que creemos. Empezamos con toda la energía cuando somos pequeños, curiosos, explorando todo. Después viene la adolescencia con toda esa energía que no sabe a dónde ir. Después de los 25 empezamos a regularnos. En los 30 y 40 queremos ir más despacio aunque todavía tenemos ganas de hacer cosas. De los 40 a los 60 vamos bajando el ritmo. Y de los 60 en adelante queremos llevar la vida con más calma, más cuidado, más paciencia. Ya no hay apuros.
Creo que no existe mejor ejemplo para entender las etapas de nuestros perritos y saber qué nos espera en cada una.
Tener un perrito es una responsabilidad, así como lo es tener un hijo. No es exactamente lo mismo, por supuesto que hay diferencias, pero en el compromiso de tenerlo y cuidarlo es igual. Ellos requieren amor, diversión, juego, salir a explorar. Vinieron a darnos amor, pero también a sacarnos a pasear, a divertirnos juntos. Abramos el corazón y la visión. No son tan diferentes a nosotros. Mientras más compartamos con ellos, más los entendamos, más cubramos sus necesidades, conectaremos a profundidad, ellos serán felices y estarán tan agradecidos que ese vínculo será indestructible.
Una vez leí: nosotros tenemos amigos, familia, fiestas, compartires. Ellos solo nos tienen a nosotros. Esto me hizo llorar y ser más consciente de llevar a Max a los lugares que voy mientras se pueda, de incluirlo en mis actividades.
En la presencia, en el amor, en el entendimiento, en la apertura está la llave maestra para disfrutar de esta única vida juntos.
Disfruta cada etapa de tu perrito. Lo vale más que nada ni nadie en el mundo. Vívelo, ríete de sus travesuras, no te lo tomes tan en serio. Ellos son pura diversión, recuerda que son niños no importa la edad que tengan.
Como dicen, ellos son un capítulo de nuestras vidas, pero para ellos somos su capítulo entero.
No están para siempre. Así que disfruta a tu perrito, abrázalo, bésalo, agradécele y dile cuánto lo amas todas las veces que puedas.
Te quiero.
Gracias por llegar hasta aquí. Gracias por darte este espacio para leer, sentir y conectar.
Si no leíste la Parte 1, aquí te dejo en el link. Ahí cuento todo sobre el cachorro y el adolescente.
Cuéntanos en los comentarios: ¿en qué etapa están tú y tu perrito actualmente? ¿Hubo alguna parte con la que resonaste? ¿Tuviste alguna reflexión mientras leías? Me encantará leerte.
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